La recogida de residuos urbanos consiste en la recolección de desperdicios para posteriormente ser llevados a una planta de tratamientos.
En el Anuario Estadístico de España 2018 se habla de los desperdicios creados por los habitantes de cada comunidad autónoma en 2015. Aunque la media de España en cuanto a residuos urbanos se ubique en 480 kg anuales por habitante, se puede observar que hay una gran diferencia entre las comunidades autónomas españolas.
La comunidad que más kg de desperdicios crea por habitantes es Islas Baleares con 800 kg de residuos al año, mientras que la que menos residuos urbanos emite es Madrid, que crea menos de la mitad que Islas Baleares. ¿Qué es lo que origina estas grandes diferencias?
La comunidad que más kg de desperdicios crea por habitantes es Islas Baleares con 800 kg de residuos al año, mientras que la que menos residuos urbanos emite es Madrid, que crea menos de la mitad que Islas Baleares. ¿Qué es lo que origina estas grandes diferencias?
La respuesta se encuentra en la reutilización, el reciclaje y la donación. Aunque estos términos puedan parecer parecidos no son lo mismo; reciclar un residuo implica un proceso de alteración del producto mientras que la reutilización es darle un nuevo uso a algo que podría haber acabado en la basura (como bolsas de plástico). La normativa europea estipula que se deben reciclar el 50% de los residuos urbanos mientras que, según Eurostat, España solo recupera el 29% (la media europea está en 45%).
Tenemos que destacar que los residuos urbanos abarcan varios tipos de residuos y aunque la tendencia tienda a caer en cuanto a la creación total de los mismos (baja del total cada año más de 1 millón de toneladas), podemos ver que la cantidad de residuos textiles crece cada año a pasos agigantados fruto del fast fashion, esto sería uno de los puntos a mejorar con la donación. Según un informe de la Asociación Ibérica de Reciclaje Textil (Asirtex), un español de media consume 34 prendas al año y deshecha cerca de 13 kg de residuos téxtiles.
En este sentido habría que tomar a Cataluña como ejemplo, donde la captación municipal de ropa aumento más de un 25% en el último año. La ropa usada en el caso catalán tiene varios destinos, según unas declaraciones Isabel Gimeno, miembro de la Cooperativa Roba Amiga, para La Vanguardia cerca del 10% se vende en las tiendas de las entidades sociales, el 45 % se exporta a países necesitados el 40% se recicla, el 5% se lleva directamente al vertedero y una mínima fracción va a donaciones (como a Cáritas, servicios sociales...).

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