martes, 7 de mayo de 2019

Entrevista a Belén Molina de Gargamara

Gargamara es una pequeña panadería en Redondela, provincia de Pontevedra. En esta panadería es la tercera generación familiar la que ahora mismo la lleva. Belén Molina, dueña en estos momentos de la panadería nos concede que le realicemos una serie de preguntas.

-¿Quién abrió Gargamara?
La abrieron mi bisabuelo y mi bisabuela, el hacía el pan y mi bisabuela atendía en la tienda.

-¿ En qué ha cambiado el modelo de negocio en estos años?
Antes era todo mucho más manual, no había maquinarias, también tenían un importante número de pedidos a domicilio en el que todos los días se llevaba a la puerta el pan. Ahora mismo esto es imposible, ya no ofrecemos este servicio porque la gente no compra pan todos los días, ni consume lo mismo todos los días y, sobre todo, antes todo eran casas, ahora en el pueblo hay más pisos que casas y este servicio en pisos es inviable.

-¿Qué ha hecho que vuestra empresa durase tantos años?
Diría que mucho trabajo y dedicación, no todo el mundo está dispuesto a levantarse a las 4 de la mañana para hacer pan. Es un trabajo muy sacrificado en el que tenemos muy pocas vacaciones ya que no hay descanso semanal. También creo que nos ayuda el hecho de que el pan es un producto de alimentación básico y no hay más panaderías en el pueblo, esto hace que no nos vaya del todo mal, aunque tampoco estamos para tirar cohetes.

-¿Cree que va a haber una cuarta generación en la familia que se haga cargo de Gargamara?
Espero que no, espero darles a mis hijos otras posibilidades en las que su nivel de vida y condiciones laborales sean mejores. Quiero que estudien, que tengan un trabajo que les apasione y quizá si quieren conservar Gargamala por el valor sentimental que lo hagan como propietarios sin trabajar en ella, aunque yo les aconsejaría que no lo hiciesen.

-Entonces, usted por qué decidió trabajar en el negocio familiar y asumir el mando de la empresa?
Creo que era lo que esperaban de mi, tampoco era muy buena estudiante por lo que no podía pedirle a mis padres que se gastasen el dinero que tenían en enviarme a estudiar fuera alguna cosa de la que no estaba segura que quisiese hacer y fracasar. Era la opción más fácil, además aquí siempre hacen falta manos.

-¿Cual es la dificultad más grande que se ha encontrado la familia a la hora de pasar la propiedad de la empresa a otra generación?
Yo solo sé lo que pasó conmigo, que fue nada ya que soy hija única tampoco me encontré con mayor dificultad en eso. Supongo que sería la dificultad económica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario